|
Rvdo. Fernando Barbosa Álvarez Pastor Asociado en Educación Cristiana ICDCPR
Resuena por las calles de Borinquen la voz de Felipe Rodríguez cantando: “Los reyes no llegaron”. El pesar y el dolor de nuestro pueblo, se expresa en el sonido nostálgico y melancólico de nuestra música popular. La expectativa de que los reyes nunca lleguen se acrecienta en el estado actual de nuestro País. La tristeza y la desesperanza nos embargan. Sin embargo, repasando el texto bíblico de la visita de los Magos, me di cuenta que este mensaje nos trasciende.
Los reyes no llegaron al pesebre, llegaron a la casa después de superar grandes obstáculos como la maldad de Herodes, su egoísmo, su ambición. Las fuerzas idolátricas siempre tratan de interponerse entre el Dios verdadero y nosotros los seres humanos. El mal nos causa dolor, pena y hasta la muerte; muerte de los inocentes, víctimas de la maldad de un sistema carnal y pecaminoso que nos deshumaniza y nos hace perder la fe y hasta la esperanza. Los reyes llegaron con dificultad, pero llegaron. Llegaron porque nada ni nadie podía impedir que llegaran. Los reyes siempre llegan con o sin carta de despido, con o sin recesión, con “déficit” o “superávits”, en medio de tanta violencia, maldad y muerte los reyes llegan, porque la luz de Cristo los atrae. No es por la estrella, la estrella es solo un motivo, una inspiración para el camino, una guía, un letrero, un “billboard” que les dice: “es por aquí, sigan caminando, no se detengan”. La estrella es un anuncio escrito en el cielo, en el idioma que los magos entienden para que puedan llegar. Aún así, se extraviaron y en lugar de ir al colmado de la esquina a pedir dirección, fueron al palacio de Herodes. Herodes era un rey impuesto, un rey de papel. Al oír que el verdadero Rey había nacido se sintió inseguro y tuvo miedo por eso reaccionó de manera tan equivocada. En cambio los magos, venían a adorarle y Herodes quería matarle. Los magos querían llegar a Él y ofrecerle homenaje con alegría y él tenía miedo e inseguridad. ¡Que contraste más marcado se establece entre Herodes y los magos! Son dos procederes, dos actitudes ante el Mesías, por un lado miedo e inseguridad y por el otro gozo y adoración. ¿Cuál será nuestra actitud ante el Señor? Los magos ofrecieron lo que tenían. Esos eran sus presentes, sus regalos: oro, incienso y mirra. ¿Que tienes para dar? Da con amor y gratitud. Pero sobre todo, da tu vida, tu corazón y tu adoración al Señor. Así como los discípulos le adoraron después que caminó por las aguas y subió a la barca y se calmó el viento y la tempestad y dijeron: “verdaderamente tú eres el Hijo de Dios”. ¡Adórale! Así como Pedro confesó a nombre de los discípulos; “tú eres el Cristo el hijo del Dios viviente”. ¡Confiésale! Así como aquel centurión al verlo morir como murió, al escuchar los truenos y ver los relámpagos lo alabó. ¡Alábale! Como aquellas mujeres cuando se toparon con el Resucitado abrazaron sus pies y lo adoraron. Los reyes siempre llegan y llegan porque gracias a Dios no depende de nosotros. Amén. Navidad 2009 |